Somos un grupo proveniente de la parroquia Inmaculada Concepción, "La Redonda", que tiene como finalidad recorrer las calles del barrio de Belgrano. Nuestra misión es hallar a Jesús vivo dentro de las personas en situación de calle. Éstas son sus historias y las nuestras en cada compartida. Te invitamos a que las leas y descubras un mundo de experiencias tan cercanas como ocultas.
miércoles, 3 de octubre de 2012
El Perro
Con los ojos redondos y la mirada desafiante. Una charla que no es charla, es monologo para preopotear y escupir todo ese veneno. Si alguno pasara por ahí y viera esa escena, pensaría que estaban discutiendo. Sin embargo, no es así. El dolor tiene esas facetas oscuras que desfiguran la verdad de la trama y que ante lo destructivo del vacío, porqué eso es el dolor, simula un lugar de poder y pone en un enemigo externo las balas de la guerra interna.
A él la vida no le había jugado buenas pasadas. No hubo familia, hubo golpeadores. No hubo cuna de oro, hubo pobreza. No hubo educación, hubo curso formativo en robo a mano armada. No hubo nietos por parte de su hijo muerto.
Se quiso levantar y se levantó y en su monologo hay una frase que parece subrayada con resaltador "A mi el sistema me destruyo". Nosotros lo mirábamos, lo escuchábamos pero no acotábamos ¿Para que poner palabras a la crudeza de la verdad?
Hablaba de la revolución y del Sub comandante Marcos -así la cosa no va más-. La guerra interna, otra vez, desfigurada en el exterior.
Entre tanta crudeza y dolor pude ver las lagrimas que no fueron derramadas perdidas detrás de las pupilas, pancartas y piquete en el conducto lagrimal.
Las charlas se fueron dando. Nosotros apuntalando, abrazando, consolando, rezando, implorando no terminar en cualquiera. Él mostrando el cuchillo y dando seminario de como aplicarlo.
Hasta que un día, mientras veníamos en la nuestra, con el mate bajo el brazo, nos pegó un un grito: "Ey! Buenas nuevas! Me volvieron a contratar en el bar! Tengo trabajo de nuevo, vamos loco!". Por consiguiente: Abrazos, fiesta, saltos, felicitaciones. La alegría de poder compartir esa felicidad con él y su mujer. Nos fuimos creyendo que era un nuevo comienzo, la utopía realizada. Mientras seguíamos en el camino uno de los chicos dijo: Que bueno que pudo! Que bueno que lo pudimos ayudar! Me sonreí y contesté: No negrito. Que bueno que pudimos estar a su lado! Esto lo logro él. Nosotros somos meros instrumentos.
Ayer a la noche lo encontramos empujando el carro. Otra vez las caras largas, otra vez la desocupación y como bonus track: un flamante embarazo y las incógnitas de cuando no hay pan bajo el brazo....La calle y sus vueltas...
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